Todas esas personas aplaudiendo en la ribera ya no desaparecerán
Texto: Tim van Erp
Foto: Jon Haywood
Video: Andre Kloer
La teatrera Marleen Hendrickx estaba harta del secretismo: quería que todo el mundo supiera que es intersex. Ahora es la primera embajadora intersex de Pride Amsterdam. “Siempre me enseñaron: si lo cuentan, nadie querrá tener contacto contigo.”
Sobre cómo va a ejercer su papel de embajadora, Marleen Hendrickx es clara: «hablar muchísimo» sobre ser intersex. Marleen (34) es creadora teatral, performer, bailarina, conferenciante y ella misma intersex. Hizo dos montajes sobre el tema con los que recorrió los Países Bajos. No esperaba ser escogida como Pride Ambassador, pero cuando le ofrecieron el cargo dijo que sí sin dudar. Y así se ha convertido en la primera embajadora intersex en la historia de Pride Amsterdam.
“Es muy emocionante y totalmente necesario”, afirma. “La comunidad intersex está dando pasos enormes. Apenas nos hemos desprendido del lenguaje médico: de ‘soy paciente con una afección’ a ‘soy intersex, yo ya era perfecta antes de que me operaran’. Intersex es un término liberador, con el que recuperamos el poder. No nos limitábamos a adaptarnos: nos adaptaban.”
X Y IyX Y WE, así se llaman los montajes que Marleen creó sobre el tema. En el último compartió escenario con otras cinco personas intersex. No fue fácil encontrarlas: costó dar con cinco personas dispuestas a hablar de ello en un escenario. Tras la función, varias personas se le acercaron para decirle que también les habría gustado participar.
Esperanzador. Llegó un momento en que Marleen comenzó a sentir asfixiante el secretismo. “Me entró un deseo intenso de que todo el mundo supiera cómo eran las cosas: nací con cromosomas XY, así que de hombre. Sin embargo soy insensible a las hormonas masculinas y por eso me desarrollé como mujer por fuera. En términos médicos eso se llama síndrome de insensibilidad androgénica. No puedo tener hijos y tuve que tomar hormonas porque no producía las suficientes para desarrollar pechos.”
Marleen sabe desde la infancia que tiene síndrome de insensibilidad androgénica. “Tenía cinco años cuando mis padres se enteraron. Pensaban que era una hernia inguinal, pero lo que encontraron fueron testículos subdesarrollados que habían descendido. Mis padres me fueron explicando a partir de los diez años, poco a poco, cómo funcionaba todo biológicamente. Mucho más tarde entendí: soy intersex. No recuerdo exactamente qué edad tenía.” Sí recuerda que Raven van Dorst fue una fuente de inspiración. En 2017, en su programaGeslacht!se hizo público que había nacido con rasgos sexuales masculinos y femeninos. Con ello Raven fue la primera persona famosa de los Países Bajos en hablar abiertamente del tema. “Yo ya trabajaba el asunto, pero la apertura de Raven me ayudó muchísimo.”
Marleen continúa: “Para mí, cuando supe que ya no quería ocultarlo, quedó claro que debía hacer algo con eso en el escenario. Ya hacía teatro y giraba como bailarina; me siento cómoda en mi oficio. Dos semanas antes de estrenar mi montaje sobre este tema pensé: mis tíos y tías todavía no saben nada y voy a contarlo ahora frente a desconocidos. Por eso lo publiqué también en redes sociales. Fue terrorífico, pero liberador.”
Pensaba que perdería amigos, dice Marleen. “Tenía una escuela de baile y creía que los padres cancelarían las matrículas de sus hijos. No pasó nada. Todo el mundo fue muy cariñoso. Pensé: ¿por qué he estado callada tanto tiempo? No hay nada de verdad en lo que me han dicho toda mi vida.”
Riqueza
Ahí suele fallar todo, observa: a los niños intersex se les traza un camino desde muy pequeños. “Te transforman para que encajes en algún sitio: hombre o mujer. Siempre me obsesioné con ser la mejor mujer posible para que nadie notara nada. Siempre me dijeron: si lo saben, nadie querrá hablar contigo. Más adelante tuve que averiguar: ¿quién soy sin la etiqueta que el médico me impuso?”
Hablar de eso es un gran paso, sigue. “Y mucho menos verlo como algo valioso en ti en lugar de algo fallido. Celebrarlo. Algunas personas intersex no se sienten cercanas a la comunidad LGBTIQ+. Yo he experimentado lo valiosa que puede ser una comunidad así. Es una enorme riqueza no tener que ser una cosa u otra. Cuando participé en la obraBoys Won’t Be Boys, entré en un grupo de amistades queer. Vi cuánto tenía en común con ellxs: las dificultades que enfrentábamos, pero también la diversión.”
La misma riqueza la sintió Marleen cuando navegó con Pride en Utrecht. “Deseo que todo el mundo viva esa experiencia. Ese amor. ¿Sabes qué es lo bonito de toda esa gente aplaudiendo en la orilla? Que no se van; siguen apoyando a nuestra comunidad. Tengámoslo en cuenta en los momentos difíciles.”
Otro gran alivio: la cantidad de ignorancia y negatividad que encontró fue mucho menor de lo que esperaba. “No tengo ni idea de por qué será; quizá la biología sea más fácil de entender que cómo se siente alguien. También creo que ayuda que, por ejemplo, en mis obras mostrara con claridad hasta dónde llega la medicina. El público se preguntaba: ¿cómo puede ocurrir esto en los Países Bajos y no enterarnos?” Incluso si la sala estaba llena de jóvenes, mostraban interés. “Los adolescentes pueden ser algo alborotadores en una función”, sonríe. “Comen patatas, tiran latas. Pero cuando contaba mi historia, escuchaban con respeto. A veces se les veía pensar: ¿eh, esto también puede pasar?”
Prohibición de las operaciones
Marleen quiere algo más que apertura y conocimiento: también pide la prohibición de las operaciones no médicamente necesarias en niños intersex. “Te llevan al hospital cuando no estás enfermo: es absurdo. De niño no sabes otra cosa que médicos mirándote todo el tiempo, desnudándote y cambiándote. A veces hay una necesidad médica, por supuesto que entonces hay que ayudar. Pero quiero que las personas intersex dejen de definirse mediante términos médicos.”
También hay personas intersex que están contentas con el modo en que se han hecho las cosas. “A veces digo: somos personas, por eso a veces discrepamos. Tengo la suerte de trabajar en el mundo del teatro: es un sector libre y tolerante. Personas de otras profesiones quizá estén satisfechas con una operación así. Pero que haya algunas personas que piensen así no es un argumento válido cuando se trata de intervenciones sin consentimiento. No digo: no se os puede operar. Digo: que la decisión sea vuestra.”
Marleen lleva años en una relación: la camiseta de Moby que aparece como mensaje de amor oculto en su retrato como embajadora es la camiseta de su pareja, con la que le gusta dormir. Pero durante mucho tiempo su condición intersex complicó sus citas. “Yo misma lo cortaba todo. Tenía una gran cicatriz y no quería que nadie la tocara. Cuando se lo conté a mi pareja actual aún no salíamos juntos. Hasta para mi sorpresa, él no se fue. Seis meses después nos volvimos a ver y ese peso del secreto ya no estaba. Llevamos once años juntos.”

Embajadora de Pride desde 2025